Venezuela

   Hoy es un día triste. Empiezo a escribir mi blog en un día presidido por la incertidumbre, por no saber qué pasará. Son los primeros momentos de la ofensiva estadounidense para detener a Maduro, cosa que parece que ha conseguido. Dejando de lado la legitimidad de la presidencia de Maduro, me asaltan unas preguntas acerca de la legitimidad que tienen los Estados Unidos para intervenir en un país ajeno a él. ¿Porqué? Creo que está bastante claro que el motivo es el petróleo del principal poseedor de las mayores reservas de petróleo del mundo. ¿Qué pasará a partir de ahora? ¿Hasta qué punto puede un gobernante intervenir en un país simplemente porque éste no le "baila el agua"? ¿Es el primer paso? ¿Nos llegará a afectar? ¿Estamos todos en peligro? Tengamos en cuenta que la relación del presidente español Pedro Sánchez con Trump no es precisamente buena, sino más bien todo lo contrario. ¿Seremos los siguientes? Llegados a este punto, me vienen a la mente dos situaciones, una de ellas corresponde a un fragmento de una película de 1943, "Esta tierra es mía", interpretada por Charles Laughton. En ella, interpreta a un profesor, y antes de ser detenido por los alemanes, les cuenta a sus alumnos el siguiente mensaje:

“Me temo que ya no daré más clases. No sé cuánto tiempo me queda aún. Como la lección de hoy será muy breve, he querido elegir un buen libro. Uno que me prestó el Profesor Sorel. No lo quemaron como los otros porque lo escondí en mi casa y así lo salvé del fuego. Todo lo que vais a oír ahora es algo que escribieron grandes hombres. Fue escrito en una noche de entusiasmo hace ya mucho tiempo: ciento cincuenta años. Eran hombres de diferente condición. Los había prósperos y muy pobres. Religiosos, comerciantes…Y no entraron en polémica. Se pusieron de acuerdo en aquella noche maravillosa. Otros hombres querrán destruir este libro. Es posible que acabe en el fuego pero no lo borrarán de la memoria. Vosotros lo recordaréis siempre. Y de ahí vuestra enorme importancia. Sois el nuevo país. Declaración de los Derechos del Hombre. Artículo primero: Todos los hombres nacen y permanecen libres con los mismos derechos (…).
Bien, he de irme. No por perjudicar a la sociedad que sois vosotros, sino porque perjudico a la tiranía (…).
Adiós, ciudadanos.”

La segunda situación es una reflexión de Martin Niemöler, pastor luterano alemán. Primeramente simpatizante de la causa nazi, rectificó y protestó contra la injerencia de Hitler en la iglesia Protestante, pasando los últimos años del dominio nazi en prisiones y campos de concentración. A él se le atribuye el siguiente pensamiento:

"Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista.

Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista.

Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío.

Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre."


Dicen que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, echa las tuyas a remojar.

Comentarios